TLAXCO DESPIDE CON HONOR AL OFICIAL ARISTEO N., CAÍDO EN CUMPLIMIENTO DEL DEBER
El nombre de Aristeo N. resonó tres veces en la última pase de lista en la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Tlaxco. Era su despedida, el tributo de sus compañeros a quien perdió la vida en el cumplimiento de su deber el pasado 23 de marzo.
Frente a su féretro, doña Adelina, su madre, recibió de manos de las autoridades municipales la Bandera Nacional, símbolo del honor y el sacrificio con el que su hijo sirvió a su comunidad.
De inmediato, el cuerpo de Aristeo fue cargado en hombros por sus compañeros y llevado en cortejo hasta el panteón municipal.
EL PUEBLO LLORA A SU «GALLITO»
A su paso por las calles del Pueblo Mágico de Tlaxco, las puertas se abrieron en señal de respeto. Con lágrimas en los ojos, vecinos y amigos descubrieron sus cabezas y pronunciaron un último adiós: «Adiós, mi Gallito».
El repique de campanas anunció la misa de cuerpo presente, celebrada a las 10:30 horas. Durante la homilía, el párroco llamó a reforzar los valores entre la niñez y la juventud, para evitar que más familias enfrenten tragedias como esta.
A sus hijos y padres, el sacerdote intentó consolarlos:
«Bienaventurados los que son perseguidos por la justicia, porque ellos verán la gloria de Dios.»
Al salir del templo, la multitud entonó «El Rey», de José Alfredo Jiménez, mientras entre aplausos coreaban el apodo con el que lo recordarán siempre: «Gallito, Gallito, Gallito».
Ya en el cementerio, el último adiós llegó con la melodía de Las Golondrinas, interpretada por mariachis. En ese instante, un grito rompió el silencio:
«No, papito, no», exclamó uno de sus hijos, desgarrando el corazón de todos los presentes.
APOYO A SU FAMILIA
Durante el trayecto, el director de Seguridad Pública de Tlaxco, Francisco Javier Carreto Gámez, informó que el Ayuntamiento cubrirá todos los derechos que por ley corresponden a la familia del oficial caído.
Así terminó una jornada de dolor en Tlaxco, donde la gente despidió con honores a su héroe sin capa. Aristeo N. deja un legado de valentía y entrega que su pueblo nunca olvidará.
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