LLUEVE SIN TREGUA EN TLAXCALA: EL CAMPO, AHORA AHOGADO TRAS MESES DE SEQUÍA

La tierra clamaba por agua, pero no de esta forma. Las lluvias, que desde mayo no han dado respiro, se han convertido en una nueva amenaza para los productores tlaxcaltecas. Lo que antes era un suelo reseco y polvoriento, hoy yace cubierto por láminas de agua que han sumergido sembradíos de maíz, cebada y trigo, ahogando con ellas las esperanzas de cientos de familias campesinas.

El Sol de Tlaxcala recorrió los cuatro puntos cardinales del estado y constató un panorama inédito: parcelas que no habían visto tanta agua en dos décadas. Desde Huamantla, pasando por los valles cebaderos de Benito Juárez, hasta Calpulalpan y Tlaxco, la imagen se repite: plantas que apenas alcanzan a asomar entre charcos permanentes y otras ya vencidas, rendidas ante el peso de tanta humedad.

“Aquí, en el ejido de San Luis Huamantla, no habíamos visto esto desde hace más de diez años. Ojalá la humedad no termine por podrir las plantas”, compartió Jaime Montiel Caballero, productor y ex comisariado ejidal.

EL CAMPO SIN RESPIRO Y UNA CANÍCULA QUE NO SERÁ ALIVIO

Aunque la tierra arenosa de buena parte del estado permite cierta filtración, el miedo se ha extendido. Si las raíces no respiran, la planta muere. Y lo que en otros años significaba la llegada del esperado temporal, ahora se ha tornado en pesadilla.

El panorama se complica con la inminente canícula, el periodo más caluroso y húmedo del año, que en condiciones normales representaría un respiro para el campo. Sin embargo, el Servicio Meteorológico Nacional ya advirtió que las lluvias continuarán, dejando sin margen de recuperación a las milpas que hoy luchan por sobrevivir.

“Nunca había llovido así. Si esto sigue, se nos va el valle cebadero completo”, reconoció René Becerra, presidente municipal de Benito Juárez. “Algunos ya están volteando los cultivos para sembrar avena. No queda de otra.”

CIFRAS, DAÑOS Y UNA AYUDA QUE APENAS ALCANZA

Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en Tlaxcala hay sembradas más de 233 mil hectáreas de cultivo, de las cuales 120 mil son de maíz nativo. Si bien las afectaciones aún no han sido cuantificadas oficialmente, los daños son evidentes y las pérdidas inminentes.

En respuesta, el gobierno estatal, a través de la Secretaría de Impulso Agropecuario, anunció la activación de un seguro agrícola, con apoyos de hasta tres mil pesos por productor afectado. Para acceder al recurso, los campesinos deberán presentar evidencia fotográfica y en video de que sus tierras fueron sembradas y hoy están bajo el agua.

El apoyo contempla cultivos de maíz, amaranto y huertas de durazno, pero los propios productores reconocen que será insuficiente frente a la magnitud de las pérdidas.

MANOS QUE NO SE RINDEN

El recorrido por los campos dejó escenas duras: milpas amarillentas, espigas marchitas, tractores varados en caminos convertidos en lodazales. Sin embargo, también se encontró con la tenacidad de los hombres y mujeres del campo.

“La tierra no es ingrata, hay que entenderla”, dice don Alfredo, campesino de Xaloztoc. “Nos pedía agua, pero no este diluvio. Aún así, aquí nadie se rinde. Siempre hay verdolagas, quintoniles y hongos en el monte. Algo comemos, y mañana volvemos a sembrar.”

Y mientras tanto, el cielo permanece encapotado. La lluvia sigue cayendo. Y el campo tlaxcalteca, como desde hace siglos, espera paciente, con la esperanza puesta en la tierra y la mirada en el cielo.

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