CEDH LLAMA A ATENDER CON URGENCIA LA CRISIS HUMANITARIA MIGRANTE EN MÉXICO Y TLAXCALA

En el marco del 15 aniversario del Albergue La Sagrada Familia (ASAFAM), la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Jakqueline Ordóñez Brasdefer, lanzó un llamado enérgico a los tres niveles de gobierno para actuar de manera inmediata ante la crisis humanitaria que viven los migrantes internacionales que cruzan por México, incluido Tlaxcala.

Durante su mensaje, Ordóñez Brasdefer calificó como una deuda ética y política el abandono institucional que persiste en materia migratoria.

“No podemos seguir delegando en los albergues una responsabilidad que corresponde al Estado. Garantizar la seguridad, la salud y la justicia de quienes transitan por nuestro territorio es una obligación pública, no un favor”, afirmó.

La ombudsperson tlaxcalteca señaló que la falta de una política sólida de protección ha provocado un entorno de discriminación, violencia y vulnerabilidad, donde miles de migrantes enfrentan abusos, trata, extorsión, violencia sexual y obstáculos para acceder a servicios básicos de salud y justicia.

Ordóñez Brasdefer recordó que la movilidad humana no es un delito, sino un derecho que implica poder salir, entrar, buscar refugio y regresar. No obstante, enfatizó que han sido las organizaciones civiles y los voluntarios quienes han sostenido la atención humanitaria, mientras las instituciones mantienen una preocupante indiferencia.

En este contexto, reconoció la labor del Albergue La Sagrada Familia (ASAFAM), al que describió como un “refugio de esperanza” conformado por vecinas, parroquias, universidades y voluntarios que, con recursos limitados, brindan alimento, techo y acompañamiento humano a quienes cruzan el país en busca de un futuro mejor.

La titular de la CEDH también hizo un llamado corresponsable a distintos sectores:

  • A los ayuntamientos, para capacitar a sus cuerpos policiacos y abrir ventanillas de atención con enfoque de derechos humanos.
  • A las instancias estatales, para reforzar los servicios de salud, educación y atención a víctimas, especialmente a mujeres y niñez migrante.
  • Al gobierno federal, para establecer mecanismos de cooperación que prevengan abusos.
  • A la academia y al sector privado, para mantener su apoyo técnico y financiero.
  • A los medios de comunicación, para narrar historias con empatía, sin estigmatizar.
  • A la sociedad civil y comunidades de fe, para continuar siendo el corazón solidario de esta causa.

Finalmente, Ordóñez Brasdefer reconoció al equipo de ASAFAM por “convertir el dolor del camino en esperanza concreta”, subrayando que la migración no es una estadística, sino una historia profundamente humana que interpela la conciencia de todo un país.

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