FRUTICULTORES ADELANTAN LA TEMPORADA Y SORPRENDEN CON FRUTAS DE VERANO EN SANTUARIOS DE TLAXCALA
El color y el aroma de las frutas de temporada llegaron antes de lo esperado a las inmediaciones de los santuarios de San Miguel del Milagro, en Nativitas, y “El Niño del Cerrito”, en Nopalucan, donde fruticultores de Puebla y Tlaxcala ofrecieron su cosecha anticipada, marcando un inusual arranque para el ciclo primavera-verano 2025.
Duraznos, manzanas, peras de leche, ciruelas rojas y capulines, que tradicionalmente maduran entre julio y agosto, ya se comercializan a precios que oscilan entre los 60 y 80 pesos por kilogramo, sorprendiendo a fieles y visitantes que acuden a estas festividades religiosas.
Seudi Serrano, productor de San Juan Tetla, Puebla, explicó que esta cosecha temprana es producto de las variaciones climáticas que desde hace meses afectan los tiempos naturales de cultivo. “Con agua de riego y tecnología, logramos que nuestros árboles frutales florezcan desde diciembre y maduren en abril. Antes era impensable tener peras listas en mayo, pero ahora es una realidad”, compartió.
A pesar de que las heladas del pasado 11 de abril dañaron los cultivos de rosas en invernadero, los frutos resistieron sin mayor problema y alcanzaron una calidad notable. Según Serrano, sus precios son inferiores a los de supermercados, donde el kilogramo de durazno puede llegar a los 120 pesos.
Guadalupe Flores, comerciante originaria de Atlixco, Puebla, y dedicada desde hace años a la venta de frutas en Tlaxcala, comentó que la venta fue un éxito. “La gente se sorprende cuando les ofreces capulines o duraznos en pleno inicio de mayo. Es una novedad que vende bien y alegra a los visitantes de las ferias y fiestas patronales”.
Por su parte, Macrina Sánchez Solís, procedente de San Juan de las Rosas, destacó que la variedad de durazno Diamante está ganando popularidad por su sabor dulce y su buen tamaño. “Venimos a trabajar y a compartir los frutos de nuestra tierra, adelantándonos al calendario, pero siempre con calidad”, señaló.
Los fruticultores coinciden en que este adelanto de cosecha es una muestra más de los efectos del cambio climático en la agricultura regional, pero también una oportunidad para aprovechar nuevos tiempos de mercado y mantener vivas las tradiciones comerciales en Tlaxcala.



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