LA MALINCHE CUMPLE 88 AÑOS COMO PARQUE NACIONAL Y REVELA LA VIDA QUE AÚN HABITA EN SUS BOSQUES
A 88 años de su protección, cámaras trampa confirman la presencia de linces rojos y coyotes, mientras autoridades buscan determinar cuánto bosque ha perdido la montaña por plagas, incendios y tala.
La Malinche llega a su aniversario número 88 como Parque Nacional con una doble realidad: mientras enfrenta amenazas como la tala clandestina, los incendios y las plagas forestales, las cámaras trampa instaladas durante los últimos cinco años han permitido descubrir con mayor precisión la fauna que continúa habitando sus bosques.
El decreto que convirtió a esta montaña en área natural protegida fue publicado en 1938, con una superficie de 45 mil 711 hectáreas compartidas entre Tlaxcala y Puebla. De ese territorio, aproximadamente 33 mil hectáreas corresponden al estado de Tlaxcala.
Sin embargo, la superficie protegida no significa que toda continúe cubierta de bosque. Actualmente, la Conanp reconoce que no existe todavía un dato actualizado sobre cuántas hectáreas de masa forestal permanecen, debido a los daños ocasionados por plagas, incendios y tala.
Un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana calcula que la montaña conserva alrededor de 20 mil 607 hectáreas de bosque templado, con presencia de pinos, oyameles y encinos.
LA MONTAÑA COMIENZA A REVELAR SUS HABITANTES
Uno de los hallazgos más importantes de los últimos años ha ocurrido gracias a las cámaras trampa colocadas en distintos puntos y altitudes del Parque Nacional.
Los dispositivos permitieron confirmar la presencia del gato montés o lince rojo y del coyote, especies cuya existencia en la montaña no significa que hayan regresado después de estar extintas, sino que ahora pueden ser documentadas gracias a un monitoreo sistemático que antes no existía.
Incluso, durante el año pasado, las cámaras captaron una manada de coyotes, incluidos ejemplares adultos y cachorros, lo que permitió observar aspectos de su reproducción y su interacción con otras especies.
Para la Conanp, estos registros son mucho más que fotografías: permiten conocer qué animales habitan la montaña, dónde se encuentran y cómo utilizan los distintos ecosistemas, información fundamental para diseñar estrategias de conservación.
UN BOSQUE QUE TODAVÍA ENFRENTA AMENAZAS
Mientras la fauna comienza a ser mejor conocida, el bosque continúa bajo presión.
La tala clandestina, los incendios, el gusano descortezador y el muérdago permanecen entre los principales problemas que requieren atención.
Durante 2025, la Profepa realizó seis operativos especiales, además de 53 visitas de inspección forestal y de vida silvestre y 23 recorridos de vigilancia e impacto ambiental.
A ello se suma el trabajo de brigadas de Conafor, del Gobierno de Tlaxcala, comunidades y voluntarios para combatir incendios, realizar saneamiento forestal y restaurar suelos.
El muérdago representa otra amenaza, aunque actualmente tampoco existe una cifra precisa sobre cuántas hectáreas están afectadas exclusivamente por esta planta hemiparásita.
LA LLUVIA TAMBIÉN DIO UN RESPIRO
El comportamiento climático de 2025 dejó un dato relevante: Tlaxcala registró aproximadamente 985 milímetros de precipitación, convirtiéndose en el segundo año con mayor acumulación de lluvia desde 1960, únicamente detrás de 2014.
La humedad pudo favorecer la recuperación natural de algunas zonas de vegetación, aunque las autoridades advierten que esto no puede interpretarse por sí solo como una recuperación completa del bosque.
Ahora, un estudio de integridad de los ecosistemas elaborado para el Gobierno federal está próximo a entregar resultados que permitirán conocer con mayor precisión el estado actual de la montaña y definir nuevas acciones de restauración y conservación.
A 88 años de convertirse en Parque Nacional, la Malinche continúa enfrentando grandes desafíos, pero también demuestra que sus bosques todavía albergan vida que apenas comienza a ser documentada.



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