¡EL AMARILLO DE TODOS SANTOS FLORECE EN TLAXCALA! PRODUCTORES DE TEPEYANCO COSECHAN CEMPASÚCHIL DESDE ANTES DEL AMANECER
Entre frío, surcos y jornadas que comienzan antes de salir el sol, floricultores preparan las maletas de cempasúchil que vestirán altares y panteones. Cada una se vende en 400 pesos y detrás de la cosecha hay una inversión cercana a los 20 mil pesos por hectárea.
Todavía no amanece y en los campos de Tepeyanco ya se respira el aroma de Todos Santos. Bajo la mirada de La Malinche, los sembradíos de cempasúchil lucen cubiertos de amarillo y los productores comienzan una de las jornadas más importantes del año: cortar la flor que dará vida a las ofrendas y panteones durante las celebraciones del Día de Muertos.
Desde las primeras horas del 29 de octubre, los floricultores trabajan entre los surcos para que el cempasúchil llegue fresco a los mercados de Tlaxcala, donde las familias buscan esta tradicional flor para recibir simbólicamente a sus seres queridos.
Uno de ellos es Adrián Flores, quien realiza las labores acompañado de su hijo Brian Dayan, de 12 años. Mientras el padre se encarga de la cosecha, el menor aprende los secretos de una actividad que exige paciencia, dedicación y varios meses de cuidados.
El productor explica que el corte comienza a primera luz del día para conservar la frescura de la flor. El cultivo inició hace aproximadamente tres meses y requirió preparar la tierra, garantizar el riego y aplicar fertilizantes e insecticidas para proteger las plantas.
UNA MALETA CUESTA 400 PESOS
Tepeyanco se ha consolidado como uno de los puntos de producción de cempasúchil en el sur de Tlaxcala. Para Adrián, esta temporada representa una oportunidad de recuperar la inversión y obtener ganancias después de meses de trabajo.
Una maleta de cempasúchil se comercializa en 400 pesos, precio que, asegura, se ha mantenido durante los últimos tres años para apoyar la economía de las familias consumidoras.
El costo de producir no es menor. El agricultor calcula que necesita invertir cerca de 20 mil pesos por hectárea, considerando semillas, preparación del terreno, maquinaria, agua, fertilizantes, insecticidas y mano de obra.
Pese a los gastos, estima que la actividad puede dejar una ganancia aproximada del 50 por ciento adicional a lo invertido, siempre que la cosecha logre colocarse en el mercado.
La variedad que cultiva es la tradicional flor amarilla, reconocida por su color intenso y su profundo significado dentro de las celebraciones mexicanas.
EL LEGADO DEL CAMPO PASA A LAS NUEVAS GENERACIONES
Entre los surcos también hay una historia de aprendizaje. Brian Dayan acompaña a su padre durante las vacaciones escolares y comienza a conocer las distintas etapas de la producción, desde el cuidado de las plantas hasta el corte.
Adrián considera importante acercar a los niños a las actividades agrícolas para que conozcan el esfuerzo que existe detrás de los productos que llegan a los hogares.
Así, mientras las maletas se llenan de flores y comienzan a prepararse para su traslado a los mercados, también se transmite un oficio de generación en generación.
En Tepeyanco, el amarillo del cempasúchil anuncia que Todos Santos está cerca. Detrás de cada ramo hay madrugadas, inversión y meses de trabajo; pero también una tradición que mantiene vivos los recuerdos y acompaña a las familias en una de las celebraciones más representativas de México.



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